Salida de UTCA a Hellín: pinturas rupestres de Minateda y teatro “Las mujeres sabias” de Molière

Nuestra salida a Hellín no ha podido ser más intensa y variada. Primero hemos visitado el Gran Abrigo de Minateda para ver sus paneles de pinturas rupestres. Su importancia ya la reflejó Federico de Motos al descubrirla y enviar la siguiente carta a Henri Breuil, una de las mayores autoridades en la materia en su época:

“Me apresuro a comunicarle de un encuentro maravilloso, pues se trata de una cueva pintada en donde hay más de trescientas figuras en una superficie muy dura; consisten las figuras de ciervos, caballos, cabras y de hombres con flechas, plumas, lanzas…, habiendo también bastantes figuras de mujeres, todas en perfecto estado de conservación, no existiendo ni incrustaciones ni estalactitas, creo que sea la mejor hasta ahora conocida en España aún incluyendo la de Altamira. 9 de Junio de 1914”. 

Tras un refrigerio en el entorno del Río Mundo en Agramón, hemos asistido a la representación de una adaptación de la obra “Las mujeres sabias” de Molière.

Cornelio, tras dos años ofreciendo su amor a la preciosa Armanda de manera infructuosa, cae enamorado de Enriqueta, la hermana menor de esta, mucho más receptiva y liberada de prejuicios. Tras interceder el tío Aristo por el apuesto joven, el padre de la muchacha parece asegurarle la mano de su hija de buena gana. Sin embargo, Florencia, como esposa implacable que es, ya ha dispuesto otro candidato más apropiado para su hija y no está dispuesta a ceder ante su marido.

En esta obra de 1672 Molière retrata un mundo de mujeres obsesionadas por los avances de la ciencia que se jactan de conocer en profundidad, pero de la que nada entienden. A través de esta sátira, el autor critica a los literatos pretenciosos y a las damas de la corte de su tiempo, así como la hipocresía reinante en la sociedad en que vivía.

En esta comedia ácida la afectación y arrogancia de las “mujeres sabias”, Armanda, Filaminta y Belisa, y de su principal referente, el “erudito” Trissotin, contrasta con la sencillez de Enriqueta y su enamorado, Clitandro, cuyo único objetivo es casarse y disfrutar de su amor, o la de Crisalo, más preocupado por satisfacer su gula que por cultivar su espíritu.

Os dejamos unas fotografías de varios momentos de la jornada, que en su conjunto ha resultado muy formadora, interesante y divertida.

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